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Arquitectura
Para la construcción de los edificios fueron hechas varias propuestas. Los sobres con las ofertas correspondientes a la construcción del Palacio de Bellas Artes, y de Gobierno, fueron abiertas el 27 de diciembre de 1913, en la oficina del Ministro de Obras Públicas. Fueron las siguientes:
| Vicente Bonifatti y Chas Z. Wilson |
100,000.00 |
| R. W. Herbard Co. |
111,250.00 |
| Alberto B. de Obarrio |
124,161.82 |
| Edward Courel |
129,994.00 |
| Sánchez & Goodwin |
137,000.00 |
| Central American Construction Co. |
153,892.00 |
| José Gabriel Duque |
154,210.00 |
La propuesta hecha por R. W. Hebart & Co. fue seleccionada como la mejor, por su precio, tiempo empleado, materiales a usarse y su garantía.
Los arquitectos H. G. Health y J.C. Wright, confeccionaron los planos de este edificio, y también los del Palacio de Gobierno. A ellos también se les adjudicó la inspección de los mismos. Según las especificaciones de los arquitectos citados, el Palacio de Bellas Artes constaría de dos pisos y una azotea. El sótano sería utilizado como depósito y el primer y segundo piso, para acomodar las diferentes exhibiciones. La azotea fue destinada para bailes y habría un kiosco para refresco. El centro de este edificio, en la azotea, estaría ocupado por un gran reloj iluminado.
Tanto el Palacio de Bellas Artes, como el del Gobierno, de acuerdo a las mismas especificaciones, serían construidos de concreto armado, incluyendo las escaleras. A la entrada de los edificios, a la derecha, estaría una oficina de información y al lado izquierdo de la oficina del empleado encargado. La distancia entre ambos edificios, Artes y Gobierno, sería de 36 metros y los terrenos circundantes serían sembrados de plantas y flores artísticamente colocadas.
La historia, relatada de los propios protagonistas, y recogida responsablemente por los periódicos de la época, nos dan la oportunidad de comprender mejor el desarrollo de los trabajos, y percibir el entusiasmo y dedicación con que los mismos se iban ejecutando.
Por eso sabemos que para 1914, los trabajos ya se encontraban muy adelantados. Entre unos 300 a 400 obreros trabajaron en la nivelación del terreno; los caminos se construyeron tras la instalación de una nueva moledora de piedra con capacidad de 50 a 60 metros cúbicos diarios. Se anunciaba, al mismo tiempo, la construcción de una planta eléctrica, que sería destinada al suministro de luz a los ocho mil focos que iluminarían los edificios y los terrenos adyacentes. El 6 de febrero de 1916, a pesar de muchos obstáculos, fundamentalmente de orden político, pues la oposición conservadora adversaba desde sus inicios la gran obra impulsada por el Presidente Belisario Porras, la Exposición Nacional de Panamá fue inaugurada.
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